En 2010 decenas de personas se reunieron en una galería de arte de Brooklyn, en Nueva York (EE.UU.), para olerse las camisetas las unas a las otras.
No se trataba de una fiesta fetiche, sino de una prueba de seducción a través del olfato.
La premisa de la "Fiesta de las Feromonas" era sencilla: abrir una de los muchas bolsas que contenían la camiseta usada de otra persona y olerla.
Si te gustaba lo que olías, entonces podías tener una cita con el propietario de la prenda.
Este experimento olfativo fue todo un éxito y se celebraron más "Fiestas de las Feromonas" en Los Ángeles (EE.UU.) y en Londres (Reino Unido).
De acuerdo con una revista, estos eventos se organizaron para aquellos que "esperaran encontrar el amor a través del sentido del olfato y la fe en la ciencia".
La idea de que las feromonas humanas influyen en nuestras posibilidades de tener encuentros sexuales y amorosos forma parte de la cultura popular.
Algunas personas incluso están dispuestas a comprar "pociones amorosas" en forma de perfumes.







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